BUDAPEST



"Creo que el universo tiene su manera de devolver el equilibrio a las cosas según sus propias leyes, cuando estas se ven alteradas. Los tiempos que estamos viviendo, plenos de paradojas, dan que pensar... En una era en la cual el cambio climático está llegando a niveles preocupantes por los desastres naturales que se están sucediendo, en China en primer lugar y a otros países a continuación, se les obliga el bloqueo. La economía se colapsa pero la contaminación baja de manera considerable. La calidad del aire que respiramos mejora, usamos máscaras, pero sin embargo, continuamos respirando... En un momento histórico en el cual ciertas políticas e ideologías discriminatorias, con fuertes reclamos a un pasado vergonzoso están resurgiendo en todo el mundo, aparece un virus que nos hace experimentar que en un cerrar de ojos podemos convertirnos en los discriminados, aquellos a los cuales no se les permite atravesar la frontera, aquellos que transmiten dolencias. Aunque sin tener ninguna culpa, todavía siendo de raza blanca, occidentales, y con todo tipo de lujos económicos a nuestro alcance. En una sociedad que se basa en la productividad y el consumo, en la cual todos corremos catorce horas al día persiguiendo no se sabe muy bien qué, sin descanso, sin pausa, de repente se nos impone una parada forzada. Quietecitos, en casa, día tras día. A contar las horas de un tiempo al cual le hemos perdido el valor, porque solo lo medimos en retribución de algún tipo o en dinero. ¿Todavía sabemos como usar nuestro tiempo sin un fin específico? En una época en la cual la crianza de los hijos, por razones mayores, se delega a menudo a otras figuras e instituciones, el Coronavirus obliga a cerrar escuelas y nos fuerza a buscar soluciones alternativas, a volver a poner a papá y mamá junto a los propios hijos. Nos obliga a volver a ser familia. En una dimensión en la cual las relaciones interpersonales, la comunicación, la socialización, se realiza en el (no) espacio virtual de las redes sociales, dándonos la falsa ilusión de proximidad, este virus nos quita la verdadera proximidad, la real. Que nadie se toque, que nadie se bese, que nadie se abrace, todo se tiene que hacer a distancia, en la frialdad de la ausencia de contacto. Cuánto hemos dado por sentado estos gestos y su significado... En una fase social en la cual pensar en uno mismo se ha vuelto la norma, este virus nos envía un mensaje claro: la única manera de salir de esta es hacer piña, hacer resurgir en nosotros el sentimiento de ayuda al prójimo, de pertenencia a un colectivo, de ser parte, de una manera mayor, sobre lo que significa ser responsables, y que esto a su vez se responsabilice hacia nosotros. La corresponsabilidad: sentir que de tus acciones depende la suerte de los cuales te rodean, y que tú dependes de ellos y ellas. Dejemos de buscar culpables y de preguntarnos por qué ha pasado esto, y empecemos a pensar en qué podemos aprender de todo esto. Todos y todas tenemos mucho sobre lo que reflexionar y esforzarnos.
Parece que con el universo y sus leyes la humanidad ya está bastante en deuda, aunque nos lo tenga que venir a explicar esta pandemia a un precio caro." TEXTO #YoMeQuedoEnCasa

















Comentarios

  1. What a wonderful share, I like your outfits so much! The white sweater

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  2. A quedarse en casa con esta increíble reflexión. Aplausos para el arte de tus fotografías.

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  3. Me he quedado maravillada con este texto, no puedo estar mas de acuerdo con tus palabras.
    ¡Feliz semana!

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